Priorizando la Atención al Síndrome del Corazón Roto en mujeres: Un enfoque esencial en la salud cardiovascular femenina
Por la Dra. Daniela Leocachín Parra


Dra. Daniela Leocachín Parra
Cardióloga certificada
Actualmente fellow de Cardiología Intervencionista
El dolor torácico es la segunda causa más común a nivel mundial de valoración en el servicio de urgencias. La mayoría de estas visitas resultan en diagnóstico de dolor torácico no cardiaco. Sin embargo, cerca del 6% de todos los casos son causados por condiciones letales, entre ellas la cardiomiopatía por estrés, cardiomiopatía de Takotsubo o síndrome del corazón roto figura como una causa común entre las mujeres.
Recientemente el International Takotsubo Registry en el que se encuentran 26 centros en Europa y Estados Unidos, reportó que de 1750 casos de cardiomiopatía por estrés, el 89.9% fueron mujeres con una edad promedio de 66.4 años. Convirtiendo esta condición en un punto de suma relevancia en la salud cardiovascular de la mujer. Sobre todo en aquellas en etapa postmenopáusica.
La patogenia de esta cardiomiopatía aún no es bien comprendida. Los principales mecanismos postulados incluyen exceso de catecolaminas, disfunción microvascular y espasmo coronario. Muchas de las características del síndrome del corazón roto incluyen su asociación con el estrés físico y/o emocional, sugiriendo que esta enfermedad podría estar causada por una disfunción o espasmo microvascular inducida por liberación difusa de catecolaminas resultando en aturdimiento miocárdico o en su defecto en toxicidad miocárdica directa. Este efecto catecolaminérgico está sustentado tanto por datos de biopsias endomiocardicas realizadas en estas pacientes como en modelos roedores.
Las manifestaciones clínicas de la miocardiopatía por estrés son similares a aquellas dadas en el contexto de un síndrome coronario agudo. El síntomas más prevalente es el dolor torácico subesternal agudo, seguido de disnea y síncope, algunas pacientes desarrollan signos y síntomas de falla cardiaca, taquiarritmias, paro cardiorrespiratorio o incluso insuficiencia mitral significativa; y hasta el 10% de las pacientes con Takotsubo pueden presentarse en choque cardiogénico. Frecuentemente, los síntomas son desencadenados por un episodio de intenso estrés emocional o físico, entre los que destacan muerte de algún ser querido, abuso doméstico, discusiones, diagnósticos médicos catastróficos, desastres naturales o incluso enfermedades agudas y graves. Lo reportado por el International Takotsubo Registry divide a los casos de miocardiopatía por estrés desencadenados por un estrés físico en cerca del 36% de las pacientes, 27.7% por un desencadenante emocional, 7.8% en combinación del estrés físico y emocional y hasta en el 28.5% no existió un desencadenante evidente.
En lo que respecta al diagnóstico del síndrome del corazón roto, este debe sospecharse en pacientes, particularmente en mujeres postmenopáusicas que se presentan con signos y síntomas de un síndrome coronario agudo, esto dado tanto por dolor torácico súbito o disnea en combinación con cambios electrocardiográficos que pueden ir desde alteraciones inespecíficas en el segmento ST o la onda T, hasta franca elevación del segmento ST en derivaciones contiguas y/o elevación de biomarcadores cardiacos como troponina I o T. Particularmente las manifestaciones clínicas y electrocardiográficas son desproporcionadas con el grado de la elevación de los biomarcadores.
Existen criterios diagnósticos propuestos por la Mayo Clinic desde el 2008, los cuales incluyen la disfunción sistólica y transitoria ventricular izquierda dada por alteraciones de la movilidad que puede ir desde la hipocinesia hasta la discinesia, y que son típicamente regionales y afectan más de una zona de distribución coronaria epicárdica. La ausencia de enfermedad coronaria obstructiva o evidencia angiográfica de ruptura de placa. Nuevas alteraciones electrocardiográficas tanto del segmento ST y/o la onda T o elevación leve de la troponina cardiaca y la ausencia de feocromocitoma o miocarditis. El conjunto de estas cuatro son necesarias para establecer el diagnóstico.
En cuanto a las alteraciones de la movilidad del ventrículo izquierdo, existen 5 variantes posibles, en las que destacan el tipo apical, el cual es el más frecuente de esta cardiopatía, donde existe el clásico “ballooning” apical sistólico, reflejando movilidad reducida de los segmentos medios y apicales acompañado de hipercinesia de las paredes basales. Está variantes está presente hasta en el 81.7% de los casos. El resto de las variantes son consideradas atípicas e incluyen el tipo medioventricular, el tipo basal, el focal y el global.
Otra de las herramientas diagnósticas que existen en la actualidad son los criterios InterTEK los cuales incluyen otras variables como la presencia de desencadenantes (tanto físicos como emocionales), desórdenes neurológicos concomitantes, la presencia de postmenopausia y la elevación de péptidos natriuréticos.
Dada la naturaleza transitoria de este síndrome, el tratamiento de esta cardiopatía es en su mayoría de soporte. El manejo conservador y la resolución del episodio de estrés físico o emocional resulta por lo general en la rápida remisión de la sintomatología, aunque algunas pacientes pueden desarrollar complicaciones como shock cardiogénico o insuficiencia cardiaca aguda, requiriendo en estos casos una terapia intensiva para su correcto manejo.
Se puede diferenciar el tratamiento necesario para cada caso según la presencia o no de obstrucción al tracto de salida del ventrículo izquierdo, siendo necesario en los casos donde no existe dicha obstrucción, el uso de líquidos para pacientes con datos de hipotensión sin congestión pulmonar significativa. En los que sí existen datos de falla cardiaca aguda la necesidad de inotrópicos deberá ser evaluada con cautela y de manera paulatina, sin embargo en los pacientes que se presentan con obstrucción del tracto de salida del ventrículo izquierdo, los inotrópicos están contraindicados dado que aumentan el grado de obstrucción.
En lo que respecta al pronóstico de esta condición, la mayoría de los pacientes recuperan la función ventricular izquierda en la misma hospitalización. Sin embargo, el riesgo de complicaciones severas intrahospitalarias se igualan a aquellos pacientes que se ingresan por un síndrome coronario agudo. Reportando una tasa de mortalidad que oscila del 0 al 8%. La tasa de recurrencia documentada en los estudios de cohorte hasta este momento es de aproximadamente 1-2% de riesgo por año, sin embargo, los factores asociados a la recurrencia no están bien establecidos.
El síndrome del corazón roto es una condición que claramente afecta más a las mujeres y en su mayoría en la etapa postmenopáusica, asociada muy frecuentemente a triggers emocionales y/p físicos que se nos presentan en el día a día, por lo que es de suma importancia para el cardiólogo clínico tener una alta sospecha en este grupo de pacientes.
¿Ya es afiliado? Sea parte de la comunidad donde colaboran los profesionales en salud cardiovascular

CONTACTO
CORREO: